Ratón Pérez

Certificado del Ratón Pérez para el diente caído

La moneda se gasta y la carta muchas veces se pierde. El certificado es lo que queda: un diploma con el nombre del niño, la fecha y qué pieza de las veinte era, firmado y sellado por el Ratón Pérez.

Aquí lo creas en un minuto y te lo llevas listo para imprimir o guardar en el móvil. Ni cuenta ni correo: los datos de tu hijo no salen de tu dispositivo.

Crea el certificado de su diente

Solo el nombre es imprescindible. Todo lo demás — la fecha, cuál de los veinte dientes es y cómo se le cayó — aparece en el diploma si lo rellenas, y desaparece si lo dejas en blanco.

El número de expediente lo asigna el ratón a partir del nombre y del diente, así que si mañana lo reimprimes sale el mismo, y el del siguiente diente será otro.

Haz el certificado de su diente

Rellena lo que sepas — solo el nombre es imprescindible — y te damos el diploma listo para imprimir o guardar. Nada de esto sale de tu móvil.

¿Qué diente es?
Videollamada personalizada

Una sorpresa para la noche del diente

Imagina que el Ratón Pérez le felicita esta noche

Una videollamada personalizada convierte la tradición en una conversación que recordará durante años.

  • Le llama por su nombre
  • Habla de su diente
  • Refuerza el cepillado
Preparar su llamada

Personalízala antes de llamar

Cómo entregarlo para que haga ilusión

El certificado funciona mejor por la mañana que por la noche: el niño ya ha encontrado la moneda y el diploma es la segunda sorpresa, la que explica lo que ha pasado.

  • Imprímelo la noche anterior y déjalo enrollado como un pergamino, atado con un hilo o una cinta.
  • Si no tienes impresora a mano, enséñaselo en el móvil y mándaselo a los abuelos: el certificado viaja mejor que la moneda.
  • Envejece el papel pasándole una bolsita de té húmeda por los bordes y dejándolo secar: parece salido del archivo del ratón.
  • Añade una huella diminuta con la yema del meñique mojada en cacao, junto al sello.
  • Guarda una foto de cada certificado: al final tendréis los veinte, con sus fechas, que es un álbum imposible de reconstruir después.

Si tu hijo aún no lee, léeselo en voz alta como si fuera un acta oficial. La solemnidad fingida es la mitad de la gracia.

Qué poner en cada campo

La fecha es la del día que se le cayó, no la del día que imprimes. Es el dato que más se agradece años después, cuando nadie recuerda si aquel diente fue en primero o en segundo.

El número de pieza sitúa el diente en la serie de los veinte: el primero es el 1 y el último, el 20. Si no lo tienes claro, déjalo en blanco — el certificado sigue teniendo sentido sin él, y no conviene inventarlo si luego vais a llevar la cuenta.

En "cómo se le cayó" cabe la historia real: comiendo una manzana, en el recreo, tirando del hilo con su padre. Es la línea que hace que el diploma sea de ese diente y no de cualquiera.

Certificado, carta o moneda: qué hace cada cosa

La moneda es el trato, y no la sustituye nada. La carta es la magia de esa noche: la letra diminuta, el ratón que sabe cosas de él. El certificado es el recuerdo, lo único de los tres que sigue existiendo un año después.

Muchas familias hacen los tres la primera vez y luego se quedan con moneda y certificado, que es lo que cuesta un minuto.

Si quieres también la notita del ratón, la tienes hecha en la guía de la carta al Ratón Pérez, con el mismo estilo y sin reteclear nada.

Preguntas frecuentes

¿El certificado sirve para el Hada de los Dientes?

El diploma está firmado y sellado por el Ratón Pérez, así que tal cual es suyo. En casas donde viene el Hada, lo habitual es cambiar la firma a mano antes de imprimirlo, o usarlo igualmente y explicar que el ratón y el hada llevan el mismo archivo de dientes: en muchas familias conviven los dos personajes sin problema.

¿Puedo hacer uno por cada diente?

Sí, y es lo interesante: cada uno lleva su fecha, su número de pieza y su propio número de expediente. Con los veinte juntos queda la cronología completa de su dentadura de leche, que es exactamente lo que nadie consigue reconstruir años después de memoria.

¿Se guarda el nombre de mi hijo en algún sitio?

No. El certificado se compone entero en tu navegador: no hay ninguna petición de red en el proceso, ni cuenta, ni correo. Si cierras la página, no queda nada. Por eso conviene guardar la imagen o imprimirla antes de salir.

¿Y si no tengo impresora?

Guárdalo como imagen y enséñaselo en el móvil o en la tele: funciona igual de bien y se puede mandar a la familia. Si quieres el papel, muchas copisterías imprimen desde el móvil por unos céntimos, y una hoja de papel algo grueso hace que parezca un diploma de verdad.

El diploma ya está firmado. ¿Y si se lo entrega él en persona?

El Ratón Pérez puede llamar a tu hijo por videollamada la noche del diente: le felicita por su valentía, le llama por su nombre y le recuerda que se cepille. La cara que pone no se olvida.

La primera llamada de bienvenida es gratis al registrarte.

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